En el cantero frente a la terminal, donde al entrar a la ciudad se ve de frente, se plantaron cuatro palmeras pindó en lugar de los álamos que se habían secado.
Lo sorprendente es que estas palmeras de alto valor adquisitivo, fueron donadas por una ex convecina, quien piensa volver a su Henderson natal en poco tiempo.
Según nos contaba la donante, María Luján Pato de Andrada, era su deseo que estas palmeras pudieran estar en algún lugar público de su ciudad, a pesar de los ofrecimientos de compra que tuvo, pero siempre su sueño prevaleció, diciendo que no, que eran de Henderson.

María Luján tuvo una isla en el Delta, Arroyo Caracoles, y allí tenía dos palmeras pindó grandes, en el muelle de la misma, de las cuales salieron esta hijas maravillosas que hoy podemos contemplar, en este lugar privilegiado de la entrada a la ciudad.
Las palmeras pindó son de aproximadamente 5 metros de altura y tienen 10 años, tardan hasta los 20 años en desarrollarse hasta los 25 metros, y desde que tenían dos años, momento en que recién asoman sus primeras hojas, María Luján (Quita) las cuida, a pesar de haber vendido la isla y mudarse a General Rodríguez desde hace 8 años.
Pronto estará en nuestra ciudad, Quita, visitando sus adoradas palmeras, y apreciándolas en su nuevo hogar, y también anhelando verlas más seguido, porque ya compró su terreno en Henderson y está por comenzar a construir su casa en su querido pueblo natal.
Le agradecemos profundamente su donación, pero en realidad nos dice que es ella la agradecida de poder tener sus plantitas en la entrada de la ciudad. Esos amores por la tierra donde uno nace, y que no se puede borrar, eso es lo que siente Quita, soñando con su regreso a Henderson.
Fuente: Prensa Municipal





