Monsieur Soler

Camina con paso lento apoyado en su bastón

como acariciando el tiempo, el querido profesor.

yo lo recuerdo de joven, fuerte, vital, erguido.

Nombrando a algún distraído que se aparto de su fila.

o al otro que se perfila y apunta para campeón,

Llamándonos la atención al mostrar una figura,

saltando desde la altura y entrenando como saeta,

en aguas de la pileta, al enseñar natación.

 

Nunca habló de religión, de política o gobierno,

ni del cielo o del infierno. Muy poco hablo de su tierra,

Aunque volvió de una guerra, contaba pocos recuerdos,

Se aquerencio en nuestro pueblo, llegando de Pehuajó,

Muchas  veces se alejó por distintas circunstancias

pero olvido las distancias y siempre que se fue…volvió.

 

Trató a todos por igual y nunca discriminó

fuera el hijo del doctor, del rico o el jornalero

Al que llegaba primero o no alcanzaba la meta

siempre le daba una respuesta o algún consejo sincero.

¡ Más que ¨profe¨, un compañero, un maestro de la vida!

Una esperanza encendida en el alma del deportista

que había integrado una lista o acaso una selección,

y esperaba la ocasión de mostrar sus aptitudes

o alguna de sus virtudes en una competición,

 

Mecánico de aviación, profesor de lengua inglesa,

Su lengua es la francesa, pero habla muy bien español

Le decíamos señor, con cariño y por respeto

y el demostraba su afecto con gesto bien definido.

Como el estuvo prohibido por envidia y por despecho

siempre se mantuvo derecho y nunca hablo con rencor

¡Hasta en eso es un señor manteniendo su conducta!

¡Nunca se aparto de su ruta ni de sus códigos de valor!

 

Su vida es como una flor, austera, noble, sencilla,

y le entrego su semilla al suelo que lo albergó

Generoso en su labor, profesor de profesores,

amigo de hacer favores por los que nunca cobró

Cuando se jubiló pasó a ser un recuerdo vivo,

por eso el centro polideportivo, lleva su nombre en su honor.

Hoy lo miro con la emoción de un alumno agradecido

que por haberlo tenido, lo lleva en su corazón.

 

Amerita la ocasión de hilvanar estos recuerdos.

Antes que el viento del tiempo los barra como al descuido.

¡ O que el polvo del olvido los envuelva en el silencio!

Pagando el muy alto precio de que por mala memoria,

se pierda la hermosa historia de este extranjero…

¡ De este extranjero…!tan nuestro!...

 

Bebo Alvarez

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